domingo, 6 de agosto de 2017

"Mi corazón es un cubo de Rubik desordenado" de Tina Suárez Rojas



Metafórico y extenso título para el nuevo libro de Tina Suárez Rojas, que anticipa la presencia de una voz poética inteligente y reflexiva, con una sutil carga crítica adornada de gestos lúdicos, coloristas y siempre sensibles. Además, sus poemas actúan como salvaguarda de seres y personajes extraordinarios y como peculiar baúl de los recuerdos. Y aclaro estos términos para demostrar que no son fruto de la adulación petulante ni de la indulgente gratuidad.

Inteligente:
Tina Suárez posee una gran capacidad observadora para crear asociaciones fantásticas mediante emparejamientos metafóricos y polinomios imaginarios. Lo irreal convive con el deseo y la lógica con lo onírico. Su talento poético logra mantener una mirada divergente sobre las cosas, sobre la vida, expresando con palabras submundos paralelos o perpendiculares, que calan en el lector, como flechas certeras, como versos directos (versos envenenados de lirismo que avivan el corazón y soliviantan las neuronas):

Esta tarde es el funeral del gorrioncito de Lesbia
y un córvido tabernario que sabe de estas miserias 
vocifera en la otra esquina su etílico "¡never more!".
(En "VIDA LITERATURA")

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QUEER THEORY

En el cuarto de atrás de una oscura ballena
………………………………………………
se adivinan cuerpo a cuerpo Jonás y Pinocho.

●○●○●


¡Ya quisieran esas frígidas
bravuconas del Olimpo
desfallecer en amores
como lo haces tú, Mujer!
(En "CANCIÓN DE LA LLUVIA DORADA O EL EROS DE TIZIANO")

●○●○●


El imaginauta contempla el firmamento
desde el cabo cañaveral de sus anhelos;
respira hondo se asume humilde
sube a bordo del más sublime silencio
y proyecta cadencia arriba su naturaleza libérrima.
(En "ASTRO Y SOMBRERO")

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DESQUITE ANTIBURGUÉS DE LA BEBEDORA DE AJENJO

                                                  (L´absinthe E. DEGAS, 1876) 

Es infinitamente más hermosa mi amargura
que el monstruo grotesco de tu felicidad.

A ti la vida te sonríe con la encía desdentada.



Reflexiva:
La consecuencia directa de la observación es la consideración interior y personal de los pensamientos y de los sentimientos provocados por los elementos contemplados. En los versos de Suárez Rojas aparecen instantes de honda lucidez y de recogimiento íntimo:   

Ven, lady araña, ven, pósate en el ojal de este instante
que conforma mi entreacto.

Ovíllame en la dulcedumbre de tu madeja uterina
y no me dejes volver. Seré un maniquí arrumbado
en su gozo anacoreta.

No me dejes volver. El mundo hace mucho ruido...

Siempre es carnaval ahí fuera.
(En "LADY ARAÑA")

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CASTAÑERISMO

No mires mis hojas caer, insolente poeta.

¿Prestas acaso atención a tu efímera existencia?

También caerán jirones de tu cuerpo
y no habrá para ti otra primavera.

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Dos lirismos paranoides
crucifican mi sentir:
el concepto de la muerte lo he aprendido del amor.
(En "SINCERATA")


Crítica:
Tina Suárez aprovecha su estratégica posición de poeta para tomar posiciones frente a situaciones personales o para analizar contextos sociales, vertiendo su juicio de manera directa o a través de la ironía:


No voy ligera de equipaje, yo no he sabido soltar lastre,
cargo los daños consabidos, los puntos
de sutura, la ajada camiseta con tu nombre.
(En "SIC TRANSIT POETA")

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Sé que este hedor a cadaverina son los efluvios de tu recuerdo
y no me dejará dormir.
De repente, siento el capricho urgente de querer morirme.

Sobre el reposo mortecino de mis sábanas
zumba una mosca verde.
(En "MOSCAS VERDES")

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En la cocina

trigo sarraceno [...]

En el cuarto de baño

jalea real espumosa [...]

En el jardín

una piscina de largas brazas [...]

Sobre la cama
hay un cuerpo fulminado.

Pero estéticamente perfecto.
(En "MORS SANA IN CORPORE SANO")

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Limpiabotas 1. M. Persona de paño humilde cuyos
afanes lustran la hipocresía, dan betún de apariencia,
abrillantan la impostura, camuflan la alevosía,
disimulan el cinismo, salvaguardan la infamia.
(En "ACEPCIONES")

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Hoy el poeta es una bestia suculenta
de quien se nutre el criticismo jamonero.
(En "CERDO QUE TE QUIERO CERDO")


Lúdica:
Gran parte de la obra de nuestra poeta canaria está basada en el dominio de la palabra, en el juego de conceptos, donde se crean conexiones semánticas sugerentes, cargadas de satírica intuición o llenas de realidades tamizadas por un lírico subconsciente. En su último libro se aprecia todo esto:

De ti cuelga
la cítrica esfera de un crepúsculo.
Tu materia es azaharosa, casi de flor mistérica.
No has conocido el hueso
marmóreo de los inviernos
y en tu armonía,
no hay lugar para que el viento
desmenuce su soledad lloviznera.
(En "HIPÓTESIS DE UNA DESNARANJACIÓN")

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Me río. A menudo me burlo.

De la tierra que el sepulcro me tiene prometida,
del páramo expectante a las afueras de la dicha,
de este dios uno y trino que alberga eternidades.

Del chucho que levanta indolente la patita
para dar la extremaunción al que pudiera estar debajo.
(En "A MI LADO")

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Caperucita la roja emprendió la huida de madrugada
en un despiste inadmisible del pelotón de fusilamiento.
(En "LOS OTROS CUENTOS")


Colorista:
Como el título de la obra de Tina Suárez es un símil basado en un cubo de Rubik, la presencia del color es evidente. En el libro, los poemas están divididos en bloques encabezados por un color. Este agrupamiento intencionado no parece obedecer a un entramado cromoterapéutico (amarillo = alegría, verde  = tranquilidad…), ni a la simbología tradicional (amarillo = traición, verde = esperanza…) sino más bien a un juego de palabras, a una actitud creadora de la voz lírica o una postura frente a la lógica de lo irreal, frente al espejismo de la vida… que cada cual lo interprete a su manera…

-         BLANCO EL DESALIENTO
-         AZUL DEMIURGO
-         VERDE EN BABIA
-         ROJO BRIBÓN
-         NARANJA AL DISIMULO
-         AMARILLO Y DESENCANTO

Foto del suplemento de La Provincia de Canarias.

Sensible:
El corazón de esta poeta –por muy desordenado que esté– aparece rebosante de sentimientos, de sensaciones que no se oponen a la razón, aunque a veces la contradigan. Se trata de una lírica de afinidades, donde la voz poética es capaz de ponerse en lugar de la vaquera de la Finojosa, de hablar en nombre de Maritornes (te llamas Maritornes…/ Maritornes como yo) o de dialogar con Oscar Wilde (Si es verdad que el hombre mata lo que ama / ¿dónde vas, Sebastian Melmoth? / ¿Dónde vas triste de ti?). Pero también se trata de una lírica contemplativa que se desdobla en seres imaginarios (a ti Gorgona en que me miro, / Testa maternalicia, Piedra de puro canto, / a ti va dedicada esta semblanza) o en personajes que asumen su papel de poeta (¡Escudriñe este yo lírico, vitamíneme los versos, / encamine mis pulsiones, que ando de poesía coja!). Se trata, en fin, de un lenguaje poético que parece buscar la emoción del lector a través de múltiples caminos:

Mientras yo espero mi vuelo en este gris aeropuerto
Tao Yuan Ming cultiva crisantemos,
y la  curva de sus huesos interroga a la mañana.
(En "AEROPUERTO 2017")

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Conozco a una mujer que viene de un poema
encabalgadamente llegada de un poema
una mujer oculta entre cesuras
que rima el corazón con la nostalgia
que tira de las heridas de sus versos
y pone a relinchar tordas metáforas
una mujer herida de silencios
que no es rumor siquiera ahí en tu boca
que rabia su codicia de nombrarte
una mujer
que quiso ser tu musa y es sólo tu poeta.
(En "LAS INSÓLITAS")

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Cargo las gavillas hasta la era.
Aviento pajas, separo mieses, retomo el tiempo de la molienda.
Enharinada oficiante socavo el pan, amaso los latidos de su esencia.
Luego tributo las hogazas a la avidez de las llamas,
mientras el ángel del hastío rezonga entre mis sienes.
(En "LA VERDADERA HISTORIA DE LA VAQUERA DE LA FINOJOSA")

Salvaguarda de seres y personajes extraordinarios:
Aunque ya se han citado algunos –Jonás, Pinocho, Caperucita la roja, la Gorgona, Maritornes, la vaquera de la Finojosa–, son muchos los personajes literarios, históricos o mitológicos que aparecen en las páginas de la nueva obra de Suárez Rojas: desde el fratricida Hensel –convertido en desesperado cainita (Una quijada de burro me bastó para sanarlo)– hasta “JACK THE RIPPER”, meditando sobre sus locuras asesinas…

Sube a las ramas Zaqueo
y aprieta los senos a las nubes.
(En "FELICIDAD ES LA FRUTA DEL SICOMORO")

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Ya Pedro Páramo habrá llegado a Comala
mientras en esta orilla, se aleja Mio Cid tan fuertemente llorando.
(En "VIDA LITERARIA")

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Ah Jezabel, Jezabel, adorable bastarda.

Ten en cuenta que a los perros de la viña
les gustan a rabiar las chicas malas.
(En "EL PROFETA ELÍAS VISITA LA VIÑA DE NABOT")


Peculiar baúl de los recuerdos:
Muchos de los protagonistas aludidos más arriba pertenecen a la memoria colectiva y cultural que se halla enganchada en el árbol de las evocaciones. Tina Suárez despierta del olvido esas frutas del recuerdo con su “mirada divergente” de la que hablaba al principio. En otras ocasiones, son las imágenes del pasado personal las que afloran:


BORRADOR DE UNA PAVANA PARA NIÑAS DIFUNTAS

Y así Caronte les iba sonriendo:
las niñas bonitas no pagan dinero…
Con estigio arrumaco, laguna adentro
al pasar la barca eso dijo el barquero.

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YO NUNCA NADIE NADA

El llanto primigenio que responde a la palmada.

Y al cabo el estreno de la risa,
en las proximidades de la infancia..

Luego la inhumación de la inocencia
cuando sin más aprendo a causar daño. […]

Todo se acaba aquí, discurso de la nada.
Aquí yace podrida
para siempre
mi memoria.


Reconozco mi especial admiración por esta poeta que me impresionó desde el primer momento en que comencé a leer su obra. Y sé que mis valoraciones están escoradas, posiblemente, hacia los costados de la subjetividad. Por eso dejo para el final mi opinión personal, que he tratado de resumir al ubriqueño modo (en dos palabras), pero que se ha extendido necesariamente a cuatro adjetivos, con sus correspondientes adverbios:

Sencillamente fantástica.
Excepcionalmente subjetiva.
Objetivamente lírica.
Poéticamente excelente.

viernes, 7 de julio de 2017

«Estar aquí», de Raúl Pizarro



Estar aquí es el nuevo libro del poeta jerezano Raúl Pizarro, publicado a finales de 2016. Se trata –según mi opinión– del registro pormenorizado que un observador, dotado de una sensibilidad y un espíritu especiales, hace de cualquier instante para convertirlo finalmente en poesía:

GRACIA Y VUELO

Algunos días escribo
                                  poemas
en las alas  
de aviones de papel
                                que el viento empuja.

Otro días,
                 casi siempre,
                                      espero,
espero, solo espero,

sentado en cualquier parte: 
un libro entre las manos, 
una libreta, un lápiz,

                                 la mirada en el mundo.

Aguardo aquel instante 
en que ese mismo soplo 
me vuelve gracia y vuelo,

                                          una simple hoja seca

que afirma su sentido
mientras cae.

La perspectiva de su mirada poética puede encaminarse hacia una hoja seca mientras cae –como en el poema anterior–, dirigirse a una estrella (Solo una estrella asoma en mi trozo de cielo… Y no me pertenece); posar la vista en dos almendros dentro de un cementerio (Dos árboles con años de invierno entre sus ramas. / Alientan a la vida en su sustrato, / proponen la esperanza. / Un pespunte de luz sobre días de ceniza); fijarse en una gota de rocío que en el amanecer / resbaló desde la hoja del rosal / para quedar luciendo / en la tela de araña; o capturar la imagen de dos mirlos en medio de una ciudad gris y ruidosa que bien podría ser la ciudad de goma lisa y negra de Gabriel Celaya:

HOY

Ajenos a las prisas, 
a las horas difusas,

al plástico social,
a las salpicaduras de las ocupaciones,
a las ruedas del llego, del no llego, del quiero, del no puedo...

Entre los bloques grises de una ciudad ruidosa 
hoy me han devuelto al día


dos mirlos dando saltos en la acera.

Pero toda esta contemplación lírica lleva a Raúl Pizarro, inexorablemente, a la reflexión, a una recopilación de pensamientos que como espectador de excepción nos transmite en sus versos:

PLAYA DE NOCHE

La marea arrastró algunos peces muertos, 
que destellan inmóviles con la luna creciente.


¿Acaso son sus formas estancadas, 
sobre la arena, una metáfora

de esta noche de julio e impotencia?

¿Cuántas vidas dan forma a nuestras vidas?

Retiro la mirada del horizonte oscuro 
que custodia mis huellas.


Voy sorteando
los pasos que me nacen.

Muchas son las preguntas que se hace el autor sobre la vida: ¿Qué hiciste con tus horas? ¿Cuántas palabras / arrojaste en el fango de la insidia?... y algunas consideraciones sobre la muerte:

De aquel día
                     me quedó una inquietud:
caer como esas hojas,
mansamente,
después de haber cumplido mi labor.

Entregarme callado,

No luchar contra el viento de los días.
(En “LA INQUIETUD”).


Aunque la noche es uno de los paisajes recurrentes en la primera parte del libro (“PLAYA DE NOCHE”, “PASEO DE MEDIA NOCHE”) es en el segundo bloque de poemas titulado “UN APARTAMENTO EN ROMA” donde aparecen con más frecuencia. Las calles, sus monumentos, sus piedras, sus ruinas… son testigos de la admiración que el poeta siente por esa ciudad:

VIA DELLA LUNGARETTA

Mientras caía la noche sobre el río,
tras el plural trasiego de calles y ruinas
un prodigio de luz nos salvó aquel instante.


Nosotros lo supimos:
                                  descansábamos
sobre el pretil del tiempo.



ROMA SIN TI

¿Acaso no hay días
sin días, sin sol?

Entonces ¿no podría existir Roma
sin ti,

         sin Dios,
                       sin Roma?

Otro recurso que Raúl Pizarro emplea a menudo es el de dar vida –y la palabra– a seres inanimados, haciéndolos partícipes de una existencia efímera, aunque trascendente y lírica:

Son ruinas que palpitan,
unas pocas palabras…
(En “SAN CLEMENTE”).

La brisa silabea entre las hojas de un jazmín
(En “ALGO”).

Mientras tú te morías
                                  el rumor de unas cañas,
en un orden textual,
recitaba en el aire una sentencia.
(En “MIENTRAS TÚ TE MORÍAS”).

Con su foco atenuado componía
el habla de las plazas,
                                    relieves y volúmenes,
que antes de aquel ocaso nos faltaban.
(En “LA TARDE”).

El alquitrán extiende
                                  un largo soliloquio
que llena los silencios.
(En “CARRETERA ALGECIRAS-TARIFA”).

Una luz sin conciencia de sí misma
se colaba a través de la ventana […]
Dejaba caer sus hilos
para zurzirse allí
                           –una conversación ilimitada
con el retal del aire…
(En “APARTAMENTO EN ROMA”).

Mientras se pierde el hombre en vaguedades
ver correr unas nubes
                                   que cantan lo que soy.
(En “ESTAR AQUÍ”).

Precisamente, quiero finalizar esta reseña con el poema titulado como el libro “ESTAR AQUÍ” del que he extraído los tres últimos versos. Creo que es un autorretrato y una declaración de intenciones poéticas y vitales de su autor:

ESTAR AQUÍ

Hacerme confortable en una piedra,
pendiente a todo, a nada, a cualquier cosa:
a unas hormigas negras que siguen su sendero
recogiendo migajas y rutinas.


Mirar al horizonte
sobre viñas distantes encendidas al sol.

Con las manos vacías, acoger
lo que viene y se marcha,
lo que fluye y se queda en la orilla del día:
la brisa de septiembre
                                    que hace vibrar los cables de la luz,
el extendido vuelo de un cernícalo
que sostiene en sus alas el perdón.


Mientras se pierde el hombre en vaguedades
ver correr unas nubes

                                   que cantan lo que soy.

Libro recomendado para almas inquietas, espíritus sensibles y lectores que quieran llenar sus corazones –y sus anaqueles– con buena poesía.


NOTA: La sentencia final que añade el editor en la última página del libro, junto al logo de la colección, no es apta para los no-amantes del mal fario.